La Red Velvet es una de las tartas más icónicas del mundo y en Navidad se convierte en una opción espectacular gracias a su intenso color rojo, que evoca el espíritu festivo. Su textura es extremadamente esponjosa y húmeda, con un ligero toque de cacao que no resulta pesado. El contraste con el frosting de queso crema aporta frescura y suavidad, haciendo que cada bocado sea equilibrado y elegante. Es ideal como tarta central en la mesa navideña y suele gustar tanto a adultos como a niños.
Ingredientes: harina de trigo, cacao en polvo, azúcar, mantequilla, huevos, buttermilk, colorante rojo, extracto de vainilla, queso crema, azúcar glas.
Preparación:
-Se comienza batiendo la mantequilla con el azúcar hasta obtener una crema clara y aireada. Se incorporan los huevos uno a uno y la vainilla. En otro bol se mezclan los ingredientes secos y se añaden alternándolos con el buttermilk y el colorante. Se hornea el bizcocho hasta que esté tierno. Una vez frío, se corta en capas y se rellena generosamente con frosting de queso crema, cubriendo también el exterior.
-Manos a la obra: Batir mantequilla y azúcar hasta cremar. Añadir los huevos uno a uno. Incorporar los ingredientes secos alternando con el buttermilk y el colorante. Hornear el bizcocho, dejar enfriar y rellenar con frosting de queso crema.
-Batir mantequilla y azúcar, añadir huevos, integrar secos y buttermilk. Hornear y rellenar con frosting de queso crema.
-Batir mantequilla y azúcar, añadir huevos, integrar secos y buttermilk. Hornear y rellenar con frosting de queso crema.